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jueves, 22 de diciembre de 2016

8 señales de que debes despedir a un empleado

8 señales de que debes despedir a un empleado


Como líder debes ser capaz de distinguir entre un trabajador que necesita ayuda y uno que ya no tiene cabida en tu emprendimiento.

Una de tus obligaciones como dueño de un negocio es manejar a tus empleados y separarlos de tu empresa cuando sea necesario. Despedir a un colaborador nunca es agradable, pero es necesario para tener un negocio que crezca. 

En lugar de dejar que los malos empleados se queden a arruinar tu compañía, debes estar vigilante a ciertas señales muy claras que te ayudarán a distinguir entre un trabajador que solo necesita ayuda y otro que ya no tiene lugar como parte de tu equipo. 

1. No se comunica / no asiste 


Como líder debes tener empatía. Si un empleado perdió a su mamá o papá en un accidente, lo último que se le va a ocurrir es llamar a su jefe. Sin embargo, si esto sucede más de una vez, debes ponerte a sospechar. Después de todo, el absentismo te cuesta dinero y tiempo porque el resto de tu equipo debe hacerse cargo de lo que queda desatendido. 

Debes tener una política de faltas en tu negocio para que tu equipo sepa cómo manejar ausencias de último minuto. Comunica este protocolo a todos los miembros de tu negocio. Personalmente, yo le doy una advertencia a los empleados que por primera vez no van a la oficina y no llaman, pero si vuelve a pasar, se van. Sé que suena horrible, pero tengo un negocio que manejar uy no puedo permitir que una sola persona lo frene.

2. Tienen baja productividad


Para ser justos, hay momentos en las que la productividad de TODOS baja. A veces un proyecto es demasiado largo y pesado, pero eso no significa que los empleados estén “echando la flojera”. Simplemente demuestra que tienen demasiado trabajo,

Pero si hay un empleado en específico que constantemente te entrega trabajos después de su fecha límite, tienes que ponerles atención. Otras señales pueden incluir cometer muchos errores, siempre están pidiendo ayuda a los demás o te quitan demasiado tiempo. Pueden mostrar que la persona no tiene las habilidades necesarias para el puesto.

3. Busca problemas


Este individuo puede causar serios problemas en tu empresa si no le pones atención. Son los que propagan rumores, hacen que los compañeros se peleen, incitan motines y hablan mal de sus jefes. Si tienes un empleado que simplemente no quiere seguir las iniciativas de tu negocio, se queja de los proyectos y causa problemas entre el equipo, entonces lo mejor es dejarlo ir.

4. No saben manejar el cambio


“El cambio es inevitable, especialmente para una compañía en crecimiento. Los empleados deben sentirse cómodos con las transformaciones y animados a probar sus habilidades”, dice Matthew Bellows, CEO de Yesware. 

Esto puede ser realmente difícil cuando tienes un empleado trabajador que ama la cultura de la empresa. Desafortunadamente ya no se está desempeñando en un buen nivel porque ya no se adapta a las nuevas formas de la empresa.

 5. Te cuestiona todo


Como líder es tu obligación preparar empleados con iniciativa que se atrevan a desafiar el status quo. Sin embargo, si hay un empleado que le pone contra a TODO y siempre está discutiendo con sus compañeros, jefes, contigo, o peor todavía, los clientes, entonces te arriesgas a que estalle de maneras desagradables. Este tipo de comportamiento no solo da miedo, también genera un mal ambiente de trabajo. Para ponerlo de manera simple: esa persona se tiene que ir antes de que alguien salga lastimado.

6. No tratan de mejorar


Digamos que tienes un empleado impuntual o que teme hablar en público (lo cual es válido). En lugar de hacer un esfuerzo por llegar más temprano o tomar clases para vencer su timidez, sigue repitiendo la conducta. Si no quiere hacer un esfuerzo por mejorar, entonces no lo necesitas en tu negocio.

7. Es un “ocupa-plaza”


Lo entiendo. Cuando arrancaste tu negocio necesitaste contratar lo más rápido posible y traes amigos, familiares, al “primo de un compadre”, etcétera, para llenar esas plazas. Si tienen las habilidades que necesitas, fenomenal, tienes un buen empleado y diste trabajo a un ser querido. Pero si no las tienen o carecen de lo necesario para llevar tu negocio al siguiente nivel, entonces esa persona solo es un “ocupa – plaza”, alguien que tiene un trabajo “mientras tanto”. 

Lo sé. Despedir a alguien en esta posición es difícil porque no tiene que ver con su ética laboral o su personalidad. Tal vez puedas reubicarlos o ayudarlos a desvincularse con éxito para que se coloquen en otro lugar con prontitud.

8. Tus clientes se quejan de él 


¿Sabías que el 86% de los consumidores dejan de ir a un negocio si experimentan mal servicio al cliente? Aún más alarmante es el hecho de que cada persona que tiene una mala experiencia se lo contará a entre 9 y 15 personas más. En otras palabras, debes mantener a tus clientes felices. Si has recibido quejas sobre un empleado de parte de tus compradores entonces debes despedirlo. ¿Quién quiere hacer negocios con una empresa con empleados groseros o apáticos?

martes, 20 de diciembre de 2016

Cómo retener y desarrollar el talento millennial

Cómo retener y desarrollar el talento millennial

Las organizaciones que buscan retener el talento han diseñado técnicas de reclutamiento, gestión, motivación y retención específicas para el millennial.

Durante la última década, los avances en gestión del talento han logrado que las empresas sean conscientes de la importancia de cuidar a su activo más valioso: las personas; y es justamente en este periodo cuando los millennials o Generación -nacida entre 1980 y 2000- comenzaron a ingresar en el mercado laboral. Al respecto, Susana Ortiz, Senior Consultant de CareerPartners Perú, explica que las organizaciones ganadoras en la batalla por el talento diseñan técnicas de reclutamiento, gestión, motivación y retención específicas para esta generación que viene con exigencias distintas a las de sus antecesores. “Por ejemplo, a los millennials no les atrae tanto lo que pasará en dos años, sino que viven el aquí y ahora”.

Las competencias propias de esta generación más valoradas por las organizaciones son su familiaridad con herramientas tecnológicas que les ayuda a desarrollar capacidades para realizar multitareas, tienen una mejor apertura para aprender, son colaborativos, positivos y muy orientados al logro de objetivos porque han crecido en un tiempo cuando todo debe tenerse inmediatamente. Para Ortiz, lo que un millennial valora más de un empleador son las oportunidades para asumir roles de liderazgo, los programas de capacitación y desarrollo, un buen clima laboral, horarios flexibles y el sentido de propósito de la empresa.

Con el fin de que las organizaciones puedan establecer buenas prácticas para retener y desarrollar lo mejor del talento de esta generación, que según estimaciones demográficas recientes será el principal componente de la población económicamente activa (PEA) nacional en el 2030, Susana Ortiz recomienda implementar en el ambiente laboral:

Trato horizontal: Donde los jefes, además de ser las personas a quienes reportan, sean sus amigos y mentores a quienes recurrir por consejo y guía.

Posibilidades de aprendizaje: Porque a los millennials les gusta ser retados y tener la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades constantemente. De lo contrario cambiarán de empleo utilizando el servicio del Perfil destacado de Agempleos.

Espacios de integración: Porque para estos jóvenes es fundamental establecer relaciones amicales con sus compañeros de trabajo.

Respeto e igualdad: Esta generación valora el respeto a sus ideas y la igualdad de oportunidad para expresarse y manifestar lo que sienten, sin que su edad o incipiente experiencia laboral sea vista como una barrera.

Feedback constante: La retroalimentación de parte de sus jefes y colegas sobre su desempeño en la empresa es crucial para los millennials porque requieren un refuerzo para saber si sus acciones son valoradas.

La mayoría de los millennials cree firmemente en que uno debe dedicarse a lo que le haga feliz sobre lo que les dé mayor estabilidad o crecimiento económico, filosofía que contrasta con generaciones previas. Las organizaciones deberán cuestionarse si sus estructuras de negocio, políticas internas y estrategias están preparadas para recibir a esta generación o si es momento de un cambio.